dennis_brown_rastafariHace unas semanas, la organización Sound & Pressure (que toma su nombre de la canción de Hopeton Lewis) presentó el festival One World Ska & Rocksteady en el Hotel Knutsford. Julian ‘Jingles‘ Reynolds, perteneciente a Sound & Pressure, y los ministros Ed Bartett y Olivia Grange, encargados de turismo y cultura respectivamente, hablaron sobre la intención de atraer visitantes al lugar de nacimiento de la música popular Jamaicana.

La primera edición del festival One World Ska & Rocksteady se llevará a cabo el 26 de noviembre en el centro Ranny Williams, en St Andrew. Se espera la asistencia del público local (como en cualquier otro evento musical, el apoyo local es vital para que el festival tenga éxito) y atraer el interés de los turistas, y espero que las expectativas se vean superadas.

Es bueno tener un festival que celebra las raíces de la música popular jamaicana en la ciudad donde se crearon y, en el lanzamiento, Grange contó algunas historias sobre Chocomo Lawn en West Kingston y el Ska. Sin embargo, aunque tengo la esperanza de que el evento prospere, no puedo evitar sentirme un poco triste por el abandono del lugar de origen de la música popular jamaicana, en el que el evento se llevará a cabo.
Yo trabajo en Downtown Kingston, en North Street. El edificio de The Gleaner está en el mismo barrio que alberga otros nombres consagrados de la música popular jamaicana. Un famoso centro de baile, el Forester’s Hall, se encuentra también en North Street. Hanover Street, donde Stanley Motta ubicó su estudio y grabó las primeras canciones jamaicanas, se cruza también con North Street.

Estos importantes lugares no resuenan en el imaginario popular ya que no tienen presencia física. No hay una denominación oficial que le diga al público que este lugar es importante.
Hay muchos sitios así. A unos pocos pasos de las oficinas Gleaner se encuentra Orange Street, la cual no conocía en un principio como la famosa carretera ‘Beat Street’, sino como parte de la ruta de autobús entre Downstown Kingston y Papine. Pude ver Techniques cerca de Parade y el letrero de Prince Buster, entre otras señales de lo que una vez hubo allí. Pero de joven no sabía que fueran parte de la extensa actividad musical. Eso lo descubrí más tarde, cuando empecé a escribir sobre música y a leer más.

En Orange Street, la imagen de Dennis Brown fuera de Big Yard es uno de los pocos testamentos gráficos de la música popular jamaicana. El por qué Orange Street – y otros lugares como North Parade donde Randy fundó VP records – no están marcados con una señal permanente que informe sobre las actividades musicales que tuvieron lugar allí es algo incomprensible.

studio-one-jamaicaNo pasa solo allí. Cada vez que paso por el centro acuático Bournemouth en la avenida Michael Manley siento cierta tristeza. Las sesiones con The Skatalites son legendarias, pero el lugar está desolado. Cuando voy a las fiestas por Marley en Trench Town, me pregunto por qué las calles que fueron hogar de tantos artistas pioneros destacados de la música popular jamaicana no son puntos de referencia de la comunidad.

Desde el Studio One en la avenida Sudio One (anteriormente la calle Brentford) hasta el complejo Treasure Isle en Bond Street (una vez fui allí al estudio de Horace Andy) hay muchos lugares que podrían hacerse patrimonio musical, pero no se está haciendo de forma organizada. Dynamic and Sonic sounds, Channel One en la avenida Maxfield… la lista continúa.

Una historia lamentable

Es una historia triste y lamentable la de no hacer nuestra historia musical tangible. Así que, aunque el festival One World es bienvenido, habría sido mucho mejor que los residentes de Jamaica y el público que asista al festival pudiera visitar, ver y tocar algo tangible sobre la historia de cómo surgió la música y lo que dejó atrás. Creo que esto debería haber sido una iniciativa estatal, otorgándole la legitimidad requerida y (ojalá) unidad que un proyecto privado tiene más difícil conseguir.

Una vez fui en un viaje organizado por Sound & Pressure (si no recuerdo mal) identificando muchos de estos sitios en Downtown Kingston. La historia está ahí; lo que falta es la voluntad estatal y el dinero. Por supuesto, el deterioro urbano no puede ser ignorado, y los lugares de los que surgió la música no pueden ser parte de una experiencia turística sin la rehabilitación de las areas circundantes. Así que la cuestión es qué viene antes – arreglar las zonas y prepararlas para los visitantes, o generar fondos de las iniciativas de turismo musical para invertirlo en las comunidades.

Fuente : The Gleaner
Adaptación y traducción : Domíndez