little-pepe_malagaDebajo de la camiseta, Little Pepe esconde un colgante con un León de Judá de plata. El tiempo y el frote con las manos lo han desgastado. Ese león representa la lucha contra la injusticia y la opresión y es el símbolo de todo rastafari, un movimiento que ha evolucionado de la mano del reggae. Nacido en Jamaica durante los 60, el reggae se pudo escuchar por primera vez en castellano a finales de los 70 en Panamá. Con años de retraso, desde hace una década, por fin empieza a asentarse en España.

Little Pepe, una de las voces más importantes de este movimiento en España, publica su nuevo álbum ‘Al sur de la luna’ (en homenaje a su tierra, Málaga). Cargado de positividad propia del reggae, Pepe no se olvida en sus canciones de la lucha contra las injusticias. «El poder de la música es innegable. Amansa y revoluciona a las fieras. Hace daño, levanta conciencias y puede despertar al pueblo», cuenta el ‘singjay’. «Gobiernos que van, gobiernos que vienen y nada más que miran de robar los hurdeles (dinero). Mi gente está harta a muchos les falta, si no hay para comer, la valla se salta. Mucha hipocresía, mil casas vacías y los que nos mandan están con tonterías. Nadie sabe cuándo, nadie sabe cuándo, pero esto se acaba».

Aunque lance mensajes duros como este, el optimismo manda en sus canciones: «Hay que contar las cosas como están, pero pretendo que te olvides con el siguiente tema. Hay cosas que son gratis, preciosas y que no te las puede robar nadie. Es difícil luchar contra Babilonia (el sistema) con positividad pero «es nuestra tarea», reconoce. «La cosa está crudísima y lo más fácil sería que nos metiésemos en la cama, cogiésemos la manta y no saliésemos más».

Little Pepe advierte de que no es maestro de «ná» ni sabe «más de ná que nadie». «Vengo de un barrio chiquito y solo intento transmitir lo que veo de una forma clara». Y realmente es directo: «La gente que maneja este país está corrupta, está violada, no vale y eso hay que cambiarlo. La misión de cada uno es simple: no dejar de hacer las cosas porque creamos que sean insignificantes».

Desde muy pequeño estuvo jugueteando con la música. A los 8 era un miembro más de la banda de su barrio, Las Flores, donde tocó marchas de procesión, pasodobles, música clásica… Con 10, entró en el conservatorio y obtuvo el Grado Medio de Clarinete. «Lo más raro que te pueden enseñar ahí es jazz», bromea.

luna pepe

Pero todo empezó a los 12. Un amigo mayor del barrio tenía una colección de reggae «increíblemente grande», recuerda el ‘singjay’. «Me iba dando discos a montones y me decía «venga, estúdiate esto, ¡empápate!»». Pronto ya estaba atrapado por ese mundo y decidió seguir el camino rastafari: «No es doctrina, es filosofía y está muy relacionado con la espiritualidad de las personas. Intentar proyectar en positivo y que lo malo no agarre tu mente».

 

Hace 10 años grabó su primer tema, un ‘roots reggae’. «Fue en el ‘Nido Records’, en casa de DJ Pájaro, en el 8º B del Barrio los Corazones, mi barrio de acogida». Días después, grabó su segundo tema y fue un ‘dancehall’. Sus colegas escribían rap y siempre ha estado muy unido a este estilo. Le gusta, pero no quiere que le confundan con un rapero. «Por eso cuando voy a cantar le robo la ropa elegante a mi padre, como esta camisita», bromea.

Ahora publica su cuarto álbum tras 10 años peleando por poder dedicarse a su pasión pero, como él mismo dice en uno de sus temas, «la música da vida pero no da para vivir». Se ha ganado muchos seguidores y su fan incondicional número uno, su madre, le ha confesado que de toda la música que Little Pepe pone en casa, el reggae es la que menos le molesta.

 

Fuente : Gonzoo.com