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Una década después de que definiera el género en la década de los 2000, el artista jamaicano está  en otra etapa. Explica como planea llevar el dancehall de vuelta a sus raíces.

Tomaré un poco de ese zumo verde. “ Sean Paul apenas ha pasado el umbral de los estudios de grabación Westlake, en la extensión de West Hollywood, cuando cortésmente hace la petición. Conociendo la historia de amor de toda la vida de Paul con la marihuana, su musa para muchos de sus hit a lo largo de los años, supongo que es un eufemismo para pedir algo de hierba. Pero cuando Ritchie, su guardia de seguridad vuelve momentos más tarde, tiene un brebaje frío de col rizada entre las manos.

Eso es un cambio considerable hacia la vida sana, comentó. Sean Paul sonríe y se inclina hacia atrás, relajado, contra un piano de cola. Atrás quedaron sus características trenzas (o, después, su no tan característico mokawk), y ha dejado de fumar hierba debido al asma. Parece que no iba desencaminado después de todo. “Oh, todavía me gusta colocarme, ayuda con la creatividad,” dice. “Pero ahora solo la tomo en té”.

La vida ha cambiado considerablemente desde los comienzos de los 2000, cuando Sean Paul Henriques llevó los ritmos ‘mueve culos’ del dancehall fuera de los clubs de Kingston, a la escena mundial. El artista jamaiquino fue una vez el hombre estrella para incendiar la pista de baile, con canciones que nos hacían menear el culo sin parar. Get Busy, Gimme The Light, la colaboración con Beyoncé Baby Boy, Breathe con el cantante de R&B Blu Cantrell – estas canciones se convirtieron en algo común en un carnaval, en un bar de bougie en Chelsea o en un club nocturno. En aquellos tiempos él estaba entre la elite pop mundial.

Pero mientras su album Dutty Rock lanzó el dancehall a la corriente mainstream, los gustos musicales cambiaron inevitablemente. Y aunque el propio Paul ha sido crítico con el contenido homófobo de una parte del dancehall, hubo protestas por las letras degradantes de contemporáneos como Beenie Man y Elephant Man. Pronto el género cayó en desgracia fuera de las islas. El siguiente albúm de Paul en 2005, The Trinity, fue muy popular entre sus fans, pero no se libró de las críticas, y recuerda su desvanecimiento de la fama global con un poco de resquemor.

 

 

“Desde alrededor de 2009, yo estaba luchando con esa sensación de que ya no era relevante,” dice mientras nos sentamos en la cabina sin ventanas del estudio. “Eso te estresa a veces. Yo estaba como, ’Estaba aquí arriba y ahora no soy nada para la gente.” Su último álbum en 2014, Full Frequency, vendió menos de 5.000 copias en los Estados Unidos. En 2015, el artista galardonado con un Grammy, dejó su sello y se convirtió en un artista independiente por primera vez en una década.

Durante el año pasado, sin embargo, el dancehall ha ido recuperando su terreno en la conciencia de todo el mundo. Diplo, dedicado a los ritmos dancehall digitales, los llevó a una audiencia incluso mayor con Major Lazer. El último año, la canción de Lazer Lean On se convirtió en el tema más escuchado en línea de todos los tiempos, aunque se le ha dado el dudoso título de “pop tropical”. Después vino el mega hit de Justin Bieber, Sorry, que mezcló dancehall con pop puro y se acompaño de bailes propios del dancehall en el videoclip. Uno al que no hay que olvidar, Drake, también jugó con el dancehall en su álbum Views From the Six. El artista de dancehall Assassin, por su parte, dejó su marca en el álbum Yeezus de Kanye West y más recientemente, en el Pimp A Butterfly de Kendrick Lamar.

Es un resurgimiento global que Sean Paul ha presenciado con alegría y escepticismo. Incluso ha detectado influencias del dancehall en artistas que parece improbable que usen ritmos jamaicanos. “Definitivamente puedes escucharlo en Taylor Swift,” dice. “¿Conoces esa canción…?” Empieza a cantar el coro de Shake It Off. “¿Ves? Hay dancehall ahí.”

Sin embargo, una cosa era segura: Si el dancehall estaba volviendo, también lo haría él. Paul aun vive en Jamaica, pero nos encontramos en Los Ángeles porque aquí es donde ha venido para trabajar en su nuevo álbum. El éxito sorpresa Cheap Thrills, su reciente éxito discográfico con la máquina de hacer hits Sia, le ha estimulado para terminar su nuevo trabajo rápidamente. Como él mismo dice a sus 43 años, nadie está mejor posicionado para “traer de nuevo algo de dancehall auténtico”

Es claro con la nueva generación de artistas que se han apropiado de los sonidos del dancehall sin conocer sus raíces. “Es algo delicado cuando gente como Drake o Bieber u otros artistas vienen y hacen música con influencias del dancehall pero no hacen honor a su origen y no necesariamente lo entienden,” dice, moviendo la cabeza. “Mucha gente se molesta, les amarga. Y conozco artistas en Jamaica a los que no les gusta Major Lazer porque piensan que hacen lo mismo que Drake y Kayne hicieron – se aprovechan.

Aunque Paul dice que es fan de Drake (“Me encantan algunas de sus canciones pero no creo que sea el mejor rapero”) ve la jerga y las frases en patois que usa en Views From The Six más como un aprovechamiento que como un homenaje al dancehall. No está solo en eso. En mayo, figuras respetadas del dancehall como Mr Vegas atacaron abiertamente a Drake por no reconocer sus influencias jamaicanas.

Un problema importante, añade Paul, es que muchos de los auténticos artistas en el Caribe que ganan popularidad online no pueden conseguir visas para viajar a EE.UU. para visitar ni para trabajar con productores, porque tienen condenas en su historial. Popcaan, por ejemplo, que aparece en Views From The Six y ha trabajado también con Jamie xx, tiene, según Billboard, problemas para trabajar en América debido a delitos relacionados con la marihuana en el pasado.

Sean Paul también desdeña el “tropical house”, un género musical que empezó como una forma de describir la suavidad de las mezclas con ritmos del Balearic beat usados por Djs como Kygo, pero que han sido asociados a canciones que provienen del dancehall. La crítica de la revista Rolling Stone del tema Work de Rihanna lo describe como “una canción con tonos de tropical house en colaboración con Drake” mientras un artículo del Wall Street Journal describe cómo el What Do You Mean?  de Beiber  fue la canción pionera del tropical house en el mainstream con “vibración de fiesta caribeña en la playa”. No sorprende que el género haya sido acusado de blanquear las influencias jamaicanas en la música popular.

sean-paulPero Paul reconoce que la mayoría de los artistas han adaptado los sonidos del dancehall a los gustos actuales, y esos son estilos de los que tiene que estar pendiente si quiere volver a ser relevante. “El dancehall ha vuelto, pero esta vez también está impregnado de Afrobeat, de hip-hop, de trap y eso me parece bien,” dice. “Por supuesto, me gustaría que lo que hacemos en Jamaica, el dancehall auténtico estuviera en la cima, pero simplemente no lo está. Así que quiero cerrar esa brecha con este álbum.”

Durante el pasado año, ha escrito más de 200 temas, tanto en solitario como en colaboración con músicos y productores de Jamaica, y ha trabajado con una serie de productores estrella, como Blood, quien está detrás del Sorry de Bieber. Hay una canción con Wiz Khalifa y otro con uno de los artistas pop del año, que aun no ha anunciado. No suena muy diferente de lo que suele hacer Sean Paul, pero con algunos toques más de música electrónica.

La actitud de Paul es más pragmática que purista cuando se trata de asegurar que este álbum repita el éxito de hace una década. Parece trabajar con cualquiera que esté dispuesto. “Trabajé hace poco con Clean Bandit, y otro grupo de pop inglés… ¿cómo se llaman?” Hay una pausa incómoda mientras intenta recordarlo. “Ah sí, Little Mix.

Lo que no cambia es la intención de Paul de hacer bailar a la gente: él es el primero en admitir que hace música de fiesta porque era una de las pocas vías de escape que tenía cuando era niño. Creció en un suburbio de clase media en Kingston, tenía solo 13 años cuando su padre fue sentenciado a 15 años de prisión por delitos relacionados con las drogas. Como resultado, su madre tenía dos trabajos para mantener la familia a flote.

“La música proporciona un sentido de igualdad con todo el mundo. Para mi era una vía de escape los fines de semana cuando no pensaba sobre mi padre y la prisión, o los problemas de mamá, o yo sintiéndome como un marginado,” dice. “Era simplemente como, ‘Esta canción es jodida droga, y esa chica está buena, voy a bailar con ella.’ Eso es lo que quiero que siga haciendo mi música.”

Ahora que está casado, y tiene un bebe en camino, Sean Paul puede no ser el seductor que una vez conocimos (“Chicas sudamericanas, europeas, de Harlem, de Jamaica, Australianas” – el de verdad nos quería a todas), pero su talento para poner los cuerpos a sudar en la pista de baile no ha disminuido. Cuando Blood se pone en el escritorio y empieza a soltar uno de los nuevos ritmos grabados en Jamaica, el impulso de menearse es innegable, no importa que estemos en un estudio pequeño. Y por eso, justo por eso, es por lo que necesitamos a Sean Paul.

 

Fuente : The Guardian
Adaptación y traducción : Domíndez